COSTUMBRES DE UN ANIMAL DESNUDO
Al leer a Reynel Goméz me hallé testigo del retumbar de una estrella en caída libre sobre la tierra. Sus versos me hicieron partícipe del sucumbir de la cuidad desde el latir de un corazón, que parece inevitablemente vigoroso, pero que se resiste a vivir sosegado. Sus versos son avenidas salvajes que reciben placenteras la lluvia y el sol. Costumbres de un animal desnudo, es la entrada a la descomposición, al descubrirse de pronto blasfemo, por no amar la misericorde belleza de una montaña. Adentrarse en su lectura significa acompañarle por un recorrido abrupto por la corporalidad de un poeta que camina y corre sin agitarse. Sus poemas son lugar y asidero fiero para una pregunta simple: ¿es el regreso a casa más placentero con la lluvia sobre la espalda?
REYNEL FELIPE GÓMEZ
(Ibagué 05 Enero 1992). Forma de vida basada en carbono, capaz de intuir trivialidades y asombrarse con la sombra que el sol proyecta a su paso. Hijo de sus padres, de sus hermanos, de sus gatos y del perro, ha oficiado en el arte de buscar respuestas a preguntas sin formulación. Lleva años persiguiendo una palabra que se le escapó desde la infancia, busca afanoso una sílaba que lo acerque a cualquier verdad por cruel que pueda ser. Cree en el fuego de la poesía, como una llama inagotable que desvela sus ojos, como un instrumento para incendiarlo todo. Para más información, consulte con su veterinario
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